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En tan solo una semana estará saliendo a la luz una de las películas más esperadas del año, la nueva joyita de ciencia ficción del director James Cameron, que revoluciona el uso del 3D digital. “Avatar“, así se llama la cinta, ya estuvo difundiendose por internet de mil maneras: hay trailers, footage detrás de cámara, clips de la cinta, posters y un largo etc. Sin embargo, los publicistas de la película decidieron publicar recién ahora el tema central de la película, interpretado por Leona Lewis.
Como fue con “Titanic”, Cameron busca que el tema principal de la película sea un verdadero éxito y “I See You” tiene verdadero potencial. La historia de “Avatar” nos sitúa en un mundo alienígena lleno de sorpresas y fantásticos paisajes, donde un héroe por error se convierte en el defensor de un planeta que comienza a querer como suyo.
Protagonizada por Sam Worthington, acompañado de Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Giovanni Ribisi, Joel David Moore, Michelle Rodriguez, CCH Pounder, Peter Mensah, Wes Studi, Stephen Lang, Laz Alonso y Matt Gerald.
Rihanna protagonizaría una remake de “The Bodyguard”

La bella cantante afroamericana, interprete del éxito “Umbrella”, estaría negociando, según afirma el Daily News, para interpretar el personaje de Whitney Houston en la remake de “The Bodyguard”. Esta información es, sin embargo, un rumor que los agentes de la cantante se encargaron de desmentir. Sin embargo, el proyecto está en marcha y muchos otros aspectos ya han sido confirmados.
Reemplazando a Kevin Costner, quién acompañaba a Houston en la versión original, estaría Channing Tatum. La idea de la remake, según afirma el Daily News, es que tenga una estética más sexy y joven que la película original. A su vez, los responsables de la película tienen en mente nuevas canciones para esta remake, aunque suponen que el clásico “I Will Always Love You” seguirá estando.
Rihanna ya había tenido distintas ofertas para trabajar en cine. Es una fuerte candidata a participar de la nueva entrega de “Charlie’s Angels” y tiene amplios deseos de convertirse en actriz. ““Me encantaría participar en alguna película, es mi siguiente objetivo. Me encanta la música, pero también quiero estar en películas”, dijo la chica de Barbados.
Adivina a qué se Parece - The Score
La música de The Boy in the Striped Pyjamas es una combinación entre la música opresiva y oscura que Horner asocia a los personajes de los nazis y los campos de concentración, y las texturas etéreas y ambientales asociadas a la infancia e inocencia de Bruno, a la que Horner suma un bello tema central, que ya arranca en los créditos de inicio de la película.
El problema, el de siempre, es el razonable parecido entre ese tema y el de Swing Kids (1993), el bello motivo para los rebeldes del Swing en la Alemania Nazi que encontramos en el corte “The Letter“. Dicho parecido es más que razonable, y sobre todo teniendo en cuenta la temática de ambas películas; niños o jóvenes alemanes, inocentes ante el avance del nazismo, formando parte de él sin saberlo o quererlo, inconscientes de la realidad en la que viven hasta que es demasiado tarde para darse cuenta. Es de un clasicismo majestuoso y que capta perfectamente esa inocencia en las jóvenes conciencias de los protagonistas.
No obstante, como sucede con todo lo que compone James Horner para sus películas, las imágenes comulgan con el material ofrecido (una capacidad que, pese a quien pese, pone de manifiesto que sabe entender el cine como nadie y lo que necesita cada fotograma de la película). Pero es una lástima que no se esfuerce en ofrecernos material más original, porque éste hombre es muy capaz.
El leitmotiv principal lo encontramos en el corte uno, “Boys Playing Airplanes“, donde introduce ese motivo similar al de Swing Kids a través de una bella melodía de cuerdas con un magistral acompañamiento de piano (éste último es el que ofrece más matices y variaciones para evitar que ese parecido sea total y que será, sin lugar a dudas, una de las señas del score, un elemento utilizado por Horner para los momentos más íntimos o reflexivos de la partitura), desprendiendo luminosidad y optimismo.
Este motivo lo recupera en cortes como “The Train Ride to a New Home“, donde Bruno y su familia cambian de hogar, recurriendo al leitmotiv para la despedida de sus amigos, que corren tras el coche jugando a ser aviones, como al principio de la película. No obstante, el comienzo es melancólico y triste (reflejando el deseo de Bruno a no mudarse), para luego mostrarnos un motivo más optimista y alegre, quizás el prolegómeno de un cambio para mejor (nada más lejos de la realidad).
Pero lo que me llama poderosamente la atención es la música más intimista e incidental, los cortes que Horner asocia con Bruno y sus paseos por el bosque, sus juegos, o los momentos en los que a ratos pierde parte de su inocencia.

Hay sonoridades etéreas y de gran belleza, como el maravilloso “Exploring the Forest“, con unas texturas musicales mágicas donde Horner introduce un piano para ir trazando una bella y extraordinaria melodía, en la que de repente irrumpe un solo de oboe precioso. Es un tema que hace referencia a la libertad, alejado de la horrible mansión militar, fría y siniestra, algo muy pictórico donde Horner nos muestra una bella paleta de colores musicales, al estilo de muchas obras suyas como The Spitfire Grill, The New World, Jack the Bear o algunos pasajes de Iris.
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“And Odd Discovery Beyond the Trees” es el Horner mágico y maravilloso que me cautiva (como The New World). Tras una fase musical misteriosa (maravillosamente sustentada en el piano), donde Bruno contempla la parte trasera de su casa, la puerta al bosque, zona prohibida por sus padres, Horner introduce un motivo etéreo (casi celestial) a través del piano y unos sintetizadores maravillosos que emulan unas texturas atmosféricas realmente magistrales y el sonido de una voz femenina sintetizada, con Bruno corriendo hacia la parte de atrás, trasgrediendo las órdenes de sus padres para lanzarse a lo desconocido.
Es uno de mis cortes preferidos, donde Horner capta la esencia de las imágenes, como un elemento narrativo más, empujando a Bruno hacia la aventura. Es un momento realmente maravilloso, de comunión musical y cinematográfica, donde la música te envuelve y te hace flotar, desplazándote en el aire, transportándote a un mundo mágico y desconocido para Bruno; el bosque.
“The Winds Gentil Blow Through the Garden” traza unas texturas misteriosas e incluso a veces juguetonas en su comienzo, con el piano de nuevo como protagonista. El corte acaba entrando en una dinámica muy melancólica, donde las cuerdas van envolviendo el entorno mientras el piano sigue marcando la tónica del corte con esas mismas notas, bailando de un sitio con otro, con la aparición, en la parte final, del motivo central (el tema de Bruno) en clave triste y pesimista.
Horner asocia texturas algo siniestras u oscuras para el padre de Bruno y todo lo relacionado con el ejército. Bien a través de la reconversión del motivo central en clave pesimista o negativa, o bien mediante el parabará de marras en el corte “The Funeral“, la cuota Horner que, como dice un colega mío (Braulio) produjo en la sala de cine no pocas carcajadas cómplices hasta en el no aficionado a la música (como no reconocer la marca de agua de Horner). Ese famoso motivo de cuatro notas es el mal en esencia, presente en el funeral de la abuela de Bruno, contraria al régimen nazi, quizás un símbolo de que la muerte de la abuela puede no haber sido todo lo accidental que parece.
“Dolls Are Not for Big Girls, Propaganda Is…” o “Black Smoke” son dos buenos momentos, el primero para la abducción mental de la hermana de Bruno, sometida a un lavado de cabeza a través de las enseñanzas de un profesor nazi, mientras que el segundo se refiere al extraño humo negro que viene de la supuesta granja de trabajo, donde Horner oscurece el tema con unas notas de piano siniestras, mientras la madre de Bruno descubre realmente lo que está pasando allí, tras un descuidado comentario de su chófer nazi sobre el humo negro.
Tres largos cortes merecen breve análisis aparte. El primero, la tensa cena que enfrenta al padre de Bruno y su abuelo (el bando nazi) con el chófer (por su descuido informativo sobre el humo negro) y la madre de Bruno. En “Evening Supper - A Family Slowly Crumbles” Horner marca un ritmo tenso y pesado con las cuerdas, mientras la conversación durante la cena se va volviendo más y más violenta, conforme florece parte del pasado del chófer (un padre no conforme con el régimen nazi que se fugó a Suiza) que acaba con una paliza del conductor a un camarero judío que les está sirviendo vino (todo ello fuera de cámara pero audible a los oídos de Bruno). Horner mantiene un ritmo cadencioso con las cuerdas, yendo y viniendo, manteniéndote en todo momento incómodo y fuera de lugar durante la cena.
Al minuto cuatro va introduciendo el motivo central, como irrumpiendo de forma nostálgica para la segunda parte del corte, “A Family Slowly Crumbles” reflejando la destrucción del entorno familiar de Bruno, donde los padres deciden que lo mejor para sus hijos es mudarse con su madre y alejarse del campo de concentración (y, consecuentemente, del padre). El uso del sintetizador, recreando el cántico de una voz femenina sintetizada de forma melancólica, me trae a la memoria trabajos como The Name of the Rose.
La parte final es un auténtico Tour de Force, y me atrevería a decir que es una de las piezas mejor construidas (por su sentido del dramatismo y el fatalismo) de todo el 2008. El preámbulo es “The Boy’s Plans, from Night to Day“, donde Horner introduce un motivo horneriano de piano con voz sintetizada para los niños mientras trazan un plan para buscar al padre de Schmuel dentro del campo de concentración, introduciendo posteriormente el motivo central.
Y llegamos a “Strange New Clothes, an Impending Storm“. El tema se construye magníficamente a lo largo de sus nueve minutos, de forma asfixiante, intensa y agobiante, marcando un ritmo cada vez más fuerte, más fatal, más dramático, intuyéndose que algo va a suceder. Horner comienza con las cuerdas, trazando un motivo misterioso que transmite incertidumbre y desasosiego, formando figuras circulares, que aunque se toman un breve despunte optimista (un rayo de luz antes de la tormenta), las cuerdas retornan con las figuras circulares, construyendo un motivo de contenida intensidad dramática.
El piano hace breves apariciones, funcionando como un elemento generador de tensión, mientras las cuerdas abandonan esas figuras circulares, mientras vemos en pantalla a judíos apilados en recintos cerrados, ante la atenta mirada de los niños, en especial de Bruno.
Las cuerdas siguen su ritmo, marcando una mayor intensidad dramática conforme el tema avanza, hasta que todo decae, cercano al minuto cinco, y Horner introduce un nuevo motivo, un leitmotiv fatal y agobiante, que se sustenta en una melodía dramática y siniestra de cuerdas, donde el piano marca la frecuencia de repetición, una y otra vez, sumando más intensidad en cada una de sus repeticiones, acumulando más instrumentos de cuerda (cuyo sonido es casi chirriante y desquiciante), acentuándose un desasosiego musical completamente asfixiante.
La construcción va increscendo, repitiéndose sobre sí misma, con un gran sentido de la tragedia, a ritmo de Réquiem, hasta que pasado el minuto nueve, las cuerdas trazan un ritmo atonal y muy crispante, a lo Krzystof Penderecki, desgarrador y trágico.
“Remembrance, Remembrance” serían los end titles de la película. Horner recupera, a modo de coda final, el motivo trágico del tema anterior, introduciendo posteriormente un motivo pulsante, a modo de latido, muy Horner, conforme nos alejamos del lugar de la tragedia.
Es entonces cuando aparecen los end credits y Horner traza el motivo central con un bello y melancólico solo de piano, una auténtica delicatessen.
El Horner de la Batuta a Rayas
No seré yo quien defienda a Horner, ni quien lo defenestre, pero al César lo que es del César. El score de Horner funciona como anillo al dedo, y fuera de las imágenes, contiene cortes musicales de gran belleza, muy bien desarrollados, incluyendo ese tour de force musical en el desenlace.
No será una obra magnífica, pero sí que es un trabajo maravilloso y con un gran sentido del dramatismo, bastante por encima de la media del 2008, que a mi me gana con cada escucha. Y si a eso le sumamos su The Spiderwick Chronicles, un maravilloso retorno de Horner a sus trabajos de los 80 (de nuevo, polémicas parte por lo de siempre, su reutilización del tema de Casper para el personaje de Lucinda), podemos considerar que el 2008 ha sido un buen año para Horner, y lo dice uno que está algo decepcionado con el devenir de algunos trabajos de éste compositor.
Pero deseo con todas mis fuerzas que éste hombre se dedique a componer sin ese conformismo que últimamente le caracteriza. Horner da para más, y no debe demostrarlo; está a obligado a ello.
Lo mejor: Los momentos íntimos y reflexivos, la magia de Bruno descubriendo el bosque, y ese corte final, un excelente broche musical que debe optar con justicia a permanecer como uno de los mejores cortes musicales del 2008.
Lo peor: Lo de siempre. ¿Hace falta decirlo?. Que apenas aporte ideas musicales nuevas ni un nuevo material temático sólido, lo que sin duda hubiera enriquecido notablemente el score.
El momento: La belleza de “Exploring the Forest” y la intensidad dramática de “Strange New Clothes”, ambos de puntuación máxima.
Volvemos a los 80
Este retorno musical a aquella época me ha provocado alguna que otra sonrisa de complicidad y que, durante gran parte de la audición del score, me corra la sangre por las venas y fluya a gran velocidad.
Y todo gracias al hacer de Bates, quien conjuga su propio estilo (que ya ha ido remarcando en obras como 300) con homenajes sinceros y cariñosos a grandes compositores de los 80, como el gran John Carpenter, Brian May, Vangelis o Tangerine Dream.
Disfrutable al 100%, y recomendable al 150% para todos los amantes del sonido musical de los 80.
Lo Mejor: La fusión de estilos, los cortes de acción, brutales la mayor parte, y el cómo encaja el score con las imágenes, añadiendo texturas futuristas y épicas para ésta aventura fantástica de tintes apocalípticos.
Lo Peor: Cierta dureza en algunos pasajes (no problem for me) y la mezcolanza de estilos no propios que danzan por la película (justificable por el tema del homenaje; No estamos ante un caso Titus).
El Momento: Son varios, porque tiene muchísimos, pero me quedo con “Train to Kane”, maravilloso sonido Tangerine, el breve y eléctrico “Sword Fight”, el apocalíptico “Exodus” y el adrenalítico “Bentley Escape”.
Dale Caña Tyler – Bates in Action
Doomsday es caña, adrenalina y acción. Es algo que desde que oímos el corte nueve, “Hospital Battle” queda completamente patente. Tyler abre con ritmos heavys, donde la guitarra eléctrica y la batería dan paso a una magnífica fanfarria de cuerda, coros y vientos que en algunos momentos suenan a Horner. Tyler marca perfectamente los tiempos, y musicalmente se adapta perfectamente a las imágenes como uña y carne (el primer asalto de la tribu de Sol).
Pero antes del “Hospital Battle”, Tyler nos adelanta parte del tema “Bentley Escape”, reutilizado gran parte del corte para la batalla del hospital (previo al “Hospital Battle”), que escuchamos sólo hasta la fase final épica (omitida aquí), coincidiendo con el degollamiento del conductor de uno de los dos carros blindados.
“Train Escape” es uno de los mejores cortes de acción del disco, magistralmente construidos, con algún toquecillo Matrix de Don Davis con esas distorsiones sonoras tan famosas (en otros cortes, como “Headless Love” recuperará alguna de esas sonoridades), e incluso un toquecillo Goldsmith en la apertura del corte, con un breve motivo que me trae a la memoria del tema de Rambo: First Blood Part 2 asociado a los japoneses. Es un corte que es como una montaña rusa, para el momento en que Sol persigue a los protagonistas con todo su séquito a bordo de un autobús y con acompañamiento de motos, a lo Mad Max.
Tyler va conduciendo brillantemente la acción con los violines y los vientos en conjunción con guitarras eléctricas, baterías y bases electrónicas, hasta que el corte desemboca en una parte final trepidante, con la llegada de los protagonistas a la estación donde les espera el tren. Al minuto y veinte Tyler introduce un breve pero maravilloso motivo asociado a Sinclair a base de sintetizadores y con guitarra eléctrica, para pasar a una fase más cañera donde la acción se construye de forma circular y creciente hasta que se diluye con la huida del grupo de Sinclair en el tren. Gran tema.
La parte final es acción pura, comenzando con “Same Shit Different Era”, momento en el que Sinclair tiene una conversación con Kane acerca del futuro venidero, donde la música de Tyler es oscura y siniestra, con alguna aparición de las sonoridades carpenterianas para el personaje de Sinclair, para dar paso a una fase de percusión magistral, con acompañamiento de sampleados de voces masculinas y bases electrónicas, donde nuestra protagonista salta a la “arena” para batirse con Talamon, añadiendo punteos furiosos de guitarras eléctricas para la fase final de acción, adrenalina 100%, al más puro estilo 300 (“No Mercy”).
“Slayer” narra la fuga del equipo de Sinclair, tras ser rescatada ésta de los arqueros de Kane, para acto seguido huir del castillo, con un ritmo constante y espectacular, donde de nuevo las percusiones y las bases electrónicas marcan el paso mientras la orquesta va acompañando de manera magistral.
Tras la pieza de huida “Finish Her Off” (con algún toquecillo a lo Trevor Jones), orden directa de Kane de acabar con Sinclair, llega la magistral pieza “Bentley Escape”, probablemente el mejor corte de acción del compact. Tyler construye un ritmo de urgencia frenético, cada vez más intenso y desesperado, mientras los protagonistas preparan su huida del búnker a bordo de un Bentley, a la par que los caballeros medievales se aproximan.
Bates domina perfectamente los tiempos, introduciendo fases frenéticas de cuerda (aderezadas con percusión, bases electrónicas, batería, punteos y coros masculinos), que construyen motivos circulares y ascendentes, envolviéndote y transmitiendo celeridad y premura ante el peligro con un carácter épico y vibrante, hasta finalizar en un motivo final de gran intensidad dramática, donde unos sintetizadores marcan un ritmo lento y tenso, mientras una bella voz solista femenina, acompañada de un solemne punteo de guitarra, trazan una melodía de contenida intensidad para la muerte de un miembro del equipo de Sinclair, confiriéndole un tono épico y elegiaco a la escena.
Finalmente “Headless Love”, puro frenesí musical, violento y salvaje, un virulento pasaje sonoro muy a lo Brian May en Mad Max. Previo a éste corte, Tyler, tras la fuga del Bentley del refugio subterráneo, nos ofrece dos temas; repite el “Hospital Battle” para la huida, y luego introduce trozos de la canción “Two Tribes” de Frankie Goes to Hollywood.
… Y Dos Canciones, con Can Can Final
El espectáculo bizarro del macarra de Sol sobre el escenario (un púlpito desde donde predica su religión, basada en el caos y la anarquía) es musicalizada con dos canciones. La primera, “Dog Eat Dog”, para el achicharramiento de uno de los miembros del grupo de Sinclair a la parrilla, para ser troceado y servir de alimento a la comuna de Sol.
La canción, de Adam and the Ants, es todo lo que podemos esperar para el acontecimiento; ritmos roqueros y desenfadados, algo cañeros, y que van en consonancia con tamaña barbaridad y atrocidad que vemos en pantalla.
Previo al momento holocausto caníbal que vivimos, tenemos un Can Can de Sol con un grupo de escoceses en falda bailando, momento hilarante pero no exento de diversión, sobre todo por la caracterización de Sol, un descojone. Es una breve pieza que cierra el compact.
Y por último, “Two Tribes”, de Frankie Goes to Hollywood (famoso por su hit Relax, momento Zoolander), una canción pop ochentera que es introducida en la carrera final con claras connotaciones argumentales (dos tribus, la de Sol y la de Sinclair), y que iría entre la repetición del “Hospital Battle” y el “Headless Loves”. No aparece en toda su longitud, casi ocho minutos, pero si gran parte, y he de reconocer que le queda como anillo al dedo.
John Ottman edita Valkyrie
Curiosamente para un compositor, John Ottman no sólo compone, sino que también es montador, y en ocasiones, editor de sonido y editor de efectos sonoros, y digo curiosamente, porque sólo ha realizado esta labor para un director, como no, hablamos de Bryan Singer.
Desde su época en la Universidad de California, y trabajando en todos sus films, con la salvedad de la primera X-Men, al encontrarse enfrascado en su ópera prima (para la que dirigió, editó y compuso la partitura, Urband Legends: Final Cut), Ottman ha creado un cuerpo de trabajo con Singer a lo largo de las últimas dos décadas, demostrando un entendimiento perfecto entre ambos a la hora de combinar sus habilidades en beneficio de los films para los que trabajan. Son los casos de su BAFTA a la edición de Sospechosos Habituales, su Saturn Award por Public Access, o su Premio en el Festival de Sundance por dicho film, aparte de nominaciones a diversos galardones por el Score y montaje de Apt Pupil, o a Mejor Partitura del año en el 2006 en los World Soundtrack Awards y en los Goldspirits, por Superman Returns.
En Valkyrie, el dominio del ritmo de una narración supeditada al suspense y a la gradación de la tensión, a una intriga continua, muchas veces basada en confrontaciones dialécticas que requerían una sutilidad especial en el montaje, que no se hiciera notar, pero que mantuviera enganchada a la trama a la audiencia, le enfrentaron a no pocos retos. Aparte está, tras concluir el montaje, adecuar una partitura creada por él mismo al trabajo de edición que justamente se acababa de realizar, una partitura que ejerciera de subtexto a la acción y de argamasa y sustrato a la trama, que no se dejara notar y pasara desapercibida, hasta que tuviera que hacerse protagonista.
La respuesta a si John Ottman ha obtenido un éxito en todas estas labores, se encuentra en la película, una vez visto el film, una adquiere consciencia de la verdadera dificultad del proyecto, y el valor del trabajo del compositor en la doble vertiente. A juicio del que esto suscribe, en ambos casos, es excelente, y a pesar de que la narración sólo alcanza su clímax en los últimos instantes, y todo el desarrollo nos lleva a prepararnos para ese final, ya conocido por otra parte, es encomiable que la forma en que la trama avanza, consiga intrigar y capte nuestra atención a base de imperceptibles trucos de montaje, acertados cambios constantes de plano y punto de vista, miradas entre personajes, sutiles gestos, excelentemente transmitidos al espectador, que en todo momento conoce los pensamientos de los personajes y sus objetivos, aunque éstos no sean expresados con palabras. En suma, y a pesar de la densidad de la historia, y notarse una poda de subtramas para adecuar la duración a unos comerciales 122 minutos (la previsión era un película de dos horas y media), el resultado final, nos anima a esperar un nuevo proyecto conjunto Singer/Ottman en un futuro, para seguir contemplando esta evolución dentro del talento multidisciplinar de un compositor, que crece día a día en la industria americana, y al que sólo puede ponerle límites su propia ambición.
Más noticias de “Inglorious Basterds”

La nueva película de Quentin Tarantino, el genial y ya mítico realizador de “Pulp Fiction”, “Inglorious Basterds” está en camino hace ya tiempo, protagonizada por Brad Pitt y sumando estrellas a cada día. Así, hay una serie de increíbles noticias que hacen pensar que esta película será, probablemente, una nueva joya de colección de Tarantino.
En primer lugar, la participación de Ennio Morricone, mítico compositor de la música de los más grandes spaghetti westerns de todos los tiempos, como “El Bueno, el malo y el feo”, es una noticia de lo más interesante. A su vez, es una sorpresa ya que, de esta forma, esta sería la primera película en la que Tarantino delegaría a alguien la musicalización.
Para completar, otra de las superestrellas que formarán parte del elenco será Silvester “Rocky” Stallone. El actor, que ya había realizado una pequeña aparición en “Grindhouse”, pero sin poder participar de lleno por estar trabajando en “Rocky Balboa”, ha confirmado su participación para esta película que pretende estar lista para presentarse en el Festival de Cannes.






